Dríope

[…] «Empieza a crecer desde abajo una blanda corteza que va cubriendo su cuerpo, intenta, desesperada, arrancarse con las manos los cabellos, pero no encuentra más que hojas, su cabeza estaba ya cubierta de ramaje».

[…] «Ya no puedo seguir hablando, la corteza avanza por mi blanco cuello. Quitad vuestras manos de mis ojos, dejad que la corteza cierre sin vuestra ayuda mis ojos moribundos».

«Cuando calló, dejó de existir, pero mucho tiempo después sus ramas estaban aún calientes».


Texto: Fragmento de «Mitos del mundo clásico». Navarro Durán, Rosa. Alianza editorial. 2013

Ilustarción: «Driope in arboris formam transmigrat». Tempesta, Antonio. 1606

error: