
«Llegado al fin a la caverna de estas tres mujeres monstruosas, Euríale, Medusa y Esteno, la encontró llena de restos humanos y piedras que anteriormente fueron hombres. Dos de ellas, Euríale y Esteno, eran inmortales, y solo Medusa podía morir, aunque era imposible acercarse aella, pues su mirada convertía en piedra a los hombres. Pero Perseo contaba con la ayuda de los dioses, pues tenía a su favor a Atenea y Hermes: la primera le prestó su brillante escudo, mientras que el segundo le dio sus sandalias aladas. También consiguió el casco de Hades, que le proporcionó invisibilidad. Así pudo acercarse a Medusa mientras dormía, en total silencio, y cortarle la cabeza sin mirar directamente al monstruo, pues guiaba su espada gracias al reflejo en el escudo de Atenea».
Texto: Fragmento de «Mitología clásica». Hdez. de la Fuente, David. Alianza editorial. 2015
Ilustración: Detalle de la estatua en bronce «Perseo y la cabeza de Medusa». Cellii, Benvenuto. 1554