
«También el Sol, Helio (que se identifica con Apolo) tuvo un amor mortal de nombre Clímene. De ella engendró a Faetonte. Mas el joven Faetonte tuvo una corta vida, pues un día, empeñado como estaba en conducir el carro de fuego de su padre el Sol, le convenció para que le dejara llevarlo. Al principio el Sol se negó, pero tuvo que acceder finalmente, convencido por Clímene, al capricho de su hijo Faetonte. El joven pronto descarrió y los caballos de fuego se desbocaron, quemando gran parte de la tierra en las regiones de África, que desde entonces son desérticas. Zeus, mal de su grado, tuvo que derribarlo con un rayo».
Texto: Fragmento de «Mitología clásica». Hdez. de la Fuente, David. Alianza editorial. 2015
Ilustración: «The fall of Phaeton». Rubens, Peter Paul. 1605