
«Y vuelve a confesar su amor imposible, y la rechazan no una, sino mil veces. Cauno, huyendo de su hermana, se marcha de su patria y funda en tierra extranjera una nueva ciudad. Biblis enloquece por completo, se rasga los vestidos, se golpea el pecho, se mesa los cabellos y, gritando, se marcha también de su tierra en busca de Caumo. Vaga por muchos países, incluso llega a la sierra donde habita la Quimera, que tiene cabeza de leona, cola de serpiente, y en cuyo pecho arde el fuego. Exhausta, cae tendida con los cabellos en tierra y el rostro sobre las hojas caídas. Las Ninfas intentan muchas veces levantarla y consolarla, pero Biblis no las escucha, sigue tendida y muda, y sus lágrimas huedecen la hierba».
Texto: «Biblis», fragmento de «Mitos del mundo clásico». Navarro Durán, Rosa. Alianza editorial. 2013
Ilustración: «Byblis» por William Adolphe-Bouguereau. 1884